AMORÉ / Historias
Historias que
cobran forma.
Cinco celebraciones diseñadas alrededor de quienes las viven. Sus lugares, sus recuerdos y su manera de reunir a las personas más importantes.
01 / Alentejo
Un verano portugués
Charlotte & James · Reino Unido
Charlotte y James vivían en Londres, pero fue durante un viaje por el Alentejo cuando empezaron a imaginar su boda. Les gustaron las cenas largas, las casas encaladas y la forma en que todo parecía ralentizarse al caer la tarde. Querían que sus amigos y familiares compartieran esa experiencia.
Diseñamos un fin de semana que comenzaba con una cena de bienvenida entre olivos. Para la boda elegimos tonos mantequilla, verde y terracota, mesas de madera, lino natural y cerámica portuguesa.
Charlotte adoraba los mercados de antigüedades; James era un apasionado de la gastronomía. Ambas referencias inspiraron mesas con piezas de cerámica diferentes y un menú de sabores portugueses para compartir.
Cada invitado recibió una pequeña fuente hecha a mano. Una pieza pensada para volver a reunir a las personas alrededor de la mesa, ya en casa.
02 / Lisboa
Entre París y Lisboa
Camille & Miguel · Francia y Portugal
Se conocieron en París y construyeron su relación entre dos ciudades y dos idiomas. A Camille le gustaban la moda, las flores y los pequeños restaurantes de barrio. Miguel quería una boda con la energía de las reuniones familiares en Portugal. Eligieron Lisboa para unir ambos mundos.
Creamos una cena en un palacio con jardín, con manteles marfil, plata, flores en tonos vino y rosa antiguo y menús en portugués y francés. La elegancia de las mesas convivía con una recepción cálida y relajada.
El plano de mesas recordaba los cafés y restaurantes donde habían vivido momentos importantes, con una breve memoria de cada lugar. Durante el cóctel sonaban referencias francesas y portuguesas elegidas por los dos.
A medianoche llegaron pastéis de nata todavía templados. Era el detalle que Miguel había pedido desde la primera reunión.
03 / Sintra
Un palacio solo para ellos
Victoria & Alexander · Reino Unido
Victoria y Alexander vivían en Londres y eligieron Sintra para reunir a sus invitados durante tres días. Ella se enamoró de los jardines y la arquitectura de los palacios; él imaginaba un fin de semana con tiempo para recibir a cada persona con atención.
Diseñamos la celebración a partir del espacio: una paleta marfil y verde, arreglos florales generosos, manteles de lino a medida y piezas de plata. En la cena, los menús personalizados y las servilletas bordadas con las iniciales de los invitados hacían especial cada lugar.
El fin de semana empezaba con una cena de bienvenida en la terraza. El día de la boda, un cuarteto de cuerda acompañaba la ceremonia y la cena se celebraba en el jardín, con iluminación diseñada para revelar la fachada del palacio.
Para Victoria, lo más importante era la mesa. Para Alexander, recibir bien. Por eso dedicamos la misma atención al diseño de la cena, los traslados y el bienestar de los invitados durante toda la estancia.
04 / Costa Atlántica
Tres días junto al Atlántico
Olivia & Benjamin · Estados Unidos
Con familiares y amigos viajando desde varias ciudades, Olivia y Benjamin querían pasar más tiempo con sus invitados del que permitiría un solo día. Eligieron Portugal para convertir la boda en un viaje compartido, siempre cerca del océano.
Diseñamos tres momentos con una misma identidad: una cena de bienvenida relajada, la boda en un jardín con vistas al mar y un brunch de despedida.
Olivia prefería líneas sencillas y tonos neutros; Benjamin quería música en directo y una fiesta animada. Trabajamos una paleta arena, blanco y azul grisáceo, con flores ligeras, lino y cristal. Al anochecer, la iluminación hacía más íntimo el jardín y la banda daba comienzo a la fiesta.
En sus habitaciones, los invitados encontraron un mensaje de los novios y una pequeña guía con sus lugares favoritos. Querían que todos tuvieran tiempo de descubrir el país que los había conquistado.
05 / Douro
La casa donde reunimos al mundo
Isabella & Gabriel · Estados Unidos y Portugal
Isabella y Gabriel tenían amigos y familiares repartidos por varios países. Eligieron una propiedad en el Douro para una boda íntima, con alojamiento reservado para los invitados más cercanos y un programa pensado para pasar tiempo juntos.
A Isabella le gustaban el arte y las piezas con historia; Gabriel coleccionaba vinos y valoraba la gastronomía. Creamos un ambiente en crema, marrón y verde profundo, con mobiliario elegido para cada zona, cerámica artesanal y flores de formas orgánicas.
Diseñamos la cena con el chef, con un maridaje de vinos ligado a los recuerdos de la pareja. En cada lugar, una pequeña pieza de cerámica hecha por encargo servía de marcador y recuerdo.
Después del postre, los invitados encontraban un bar íntimo, sofás y música en directo. A la mañana siguiente, un desayuno prolongado junto a las viñas cerraba el fin de semana con el mismo cuidado con que habían sido recibidos.